¿Por qué Dios te creó?
En primer lugar, Dios tiene una voluntad, un plan y un propósito para tu vida individualmente. El Señor tiene una voluntad, un plan y un propósito extensos para toda la humanidad, y te ha diseñado y preparado específicamente a ti para cumplir una parte de esos voluntad, plan y propósito más extensos. No estás aquí por accidente, no estás en este planeta simplemente para vivir un cierto número de años, meses y días y luego morir, sino que estás aquí para llevar a cabo un trabajo que Dios te ha asignado desde antes de la fundación del mundo.
En segundo lugar, tu Padre celestial ya ha puesto en tu vida todos los dones y talentos que necesitas para terminar la obra que Él ha asignado, preparado y provisto para ti. Tu tarea consiste en descubrir los talentos que Dios ha colocado en ti, desarrollarlos, y comenzar a usarlos a medida que el Señor te dé las oportunidades para servir o ministrar.
En tercer lugar, nadie puede ser tú, nadie puede reemplazarte y nadie más en esta tierra es capaz de cumplir el plan del Padre para ti. Nadie más puede hacer el trabajo para el que Él te ha dotado, conocer a la gente a la que Él te está dirigiendo y ofrecer la alabanza y la oración a la que Él está dando voz mediante ti. Tú debes ser y hacer aquello para lo que Dios te creó.
En cuarto lugar, debes establecer compromisos firmes en varias áreas de tu vida para perseguir y comenzar a alcanzar todo lo que Dios te ha dado. Esto no se despliega de forma accidental o automática. La búsqueda de tu único propósito requiere que busques la ayuda específica de Dios en cada aspecto específico de tu vida.



