¿Por qué siervo?
Dios eligió a Israel de entre todas las naciones para que lo representara en la tierra y para que fuera una luz entre las naciones paganas del mundo, pero ellos le fallaron. Cristo, el Mesías prometido, prestó la devoción y el servicio perfectos que Israel no había podido brindar y cumplió con los ideales más elevados tanto de su Padre como del hombre. En el capítulo 42, versículos del 1 al 4, Isaías describe al siervo ideal de Jehová y las cualidades que muestra Él.
En el episodio en el que Jesús lavó los pies de sus discípulos como su siervo, Él les dijo: «Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis… El siervo no es mayor que su señor» (Juan 13.15-16). Su actitud es nuestro modelo.
La revelación suprema del servicio de humildad registrado en Juan 13 no fue un nuevo oficio para nuestro Señor. Solo estaba manifestando en el tiempo lo que había sido siempre en la eternidad. En esa ocasión Él puso de manifiesto el principio básico del servicio: Que el mayor honor reside en el servicio más modesto. Él nos reveló que la vida de Dios se dedica al servicio de la humanidad. No hay alguien tan perpetuamente disponible como Él. Dios rige todo porque sirve a todos.
En el mundo contemporáneo la palabra siervo tiene una connotación baja, pero Jesús la preparó para la grandeza: «El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos» (Marcos 10.43-44).
La mayor parte de nosotros no tiene objeciones en ser un amo, pero la servidumbre y la esclavitud tienen poca atracción. Sin embargo, esa es la forma en que actuó el Maestro. Él sabía que un concepto mundano como ese no sería bienvenido por un mundo indulgente y de amor fácil de los hombres, pero Él no redujo sus normas para atraer discípulos.
Cabe advertir que al mencionar la primacía de la servidumbre en su reino, Él no tenía presente meros actos de servicio, puesto que esos pueden realizarse a partir de motivos muy dudosos. Él quería significar el espíritu de la servidumbre.



