¿Qué es?
Analicemos qué significa en realidad someterse al señorío de Jesucristo. Significa sumisión total a su autoridad. «Santificad a Dios el Señor en vuestros corazones» (1 Pedro 3.15). El verbo está en modo imperativo, así que llama a un acto definitivo de la voluntad, por la cual tomamos nuestro lugar a los pies de Cristo en total entrega. Pablo dice que este fue el objetivo de su muerte y resurrección: «Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven» (Romanos 14.9).
En una de las guerras napoleónicas, Lord Nelson venció a la armada francesa. El almirante derrotado llevó su bastión al lado del barco de este y subió para declarar su rendición. Se acercó a Nelson sonriendo, con la espada oscilando a su lado y le tendió la mano al victorioso.
Nelson no respondió a este gesto, pero dijo con calma: «Primero su espada, señor». Depositar en el suelo la espada era un signo visible de rendición.
Tú y yo tenemos que depositar la espada de nuestra rebelión y voluntad propia. En lo venidero la voluntad del Señor se torna la ley de nuestra vida. Nuestra actitud coherente será: «Hágase tu voluntad en mí, como se hace entre todos los seres en el cielo».
La sumisión significa la entrega completa de nuestros derechos. Esto suena como una perspectiva que asusta, pero la experiencia de millones de personas ha demostrado que es el camino de una bendición inimaginable.



