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Nuestra fe en Jesucristo es el centro de nuestro ministerio Desde nuestros comienzos en el año 1950 hasta hoy hemos comprobado la fidelidad de Dios y la visión y perseverancia de los hombres y mujeres que forman este ministerio.

Lo que comenzó como una alianza de unos pocos ha crecido hasta convertirse en más de 300 ministerios en línea trabajando para usar la tecnología y la internet para alcanzar al mundo con el mensaje de Jesucristo.

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¿Por qué? (Primera parte)

A veces pensamos en pecados y pecaditos. Para Dios el pecado es una burla y Él reclama la confesión del mismo y su completo abandono para que pueda bendecirlos. ¿Nos hemos preguntado si somos un impedimento al avivamiento espiritual?
¿Somos mundanos? ¿Nos gusta la vanidad y la gloria de esta vida? Jesucristo nos dice en Lucas 16.13: «Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas». Y la Biblia afirma en 1 Juan 2.16, 17: «Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre».
¿Hemos dañado a alguien y no hemos hecho restitución? ¿O nos ha poseído el espíritu de Zaqueo? La Palabra de Dios narra en Lucas 19.8, 9: «Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa».
¿Estamos preocupados o ansiosos? ¿Dejamos de confiar en Dios en cuanto a nuestras necesidades temporales y espirituales? No olvidemos lo que ordena 1 Pedro 5.7: «echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros». ¿Estamos continuamente sufriendo futuras penalidades sin haber llegado a ellas? En Salmos 16.5 dice: «Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte».
¿Somos culpables de inmoralidad? Meditemos en las palabras de 1 Corintios 5.9-13: «Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios; no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis. Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros». ¿Dejamos que nuestras mentes aniden imaginaciones impuras e impías? En 2 Corintios 10.5 se nos manda a llevar «cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo».



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