Cumplidor y alentador
El buen líder cultiva una confianza mutua. Tú estás bajo Cristo, y Él requiere que cumplas tu palabra dada a tu esposa e hijos, tal como Él cumple su palabra con nosotros. Debemos ser líderes de confianza mutua. Si exigimos que nuestra familia sea digna de nuestra confianza, debemos nosotros también ser dignos de su confianza. No debemos mandarlos a hacer lo que no estamos dispuestos a hacer nosotros.
En cuanto a ser digno de confianza, debes aprender a ser tan formal en cumplir tu palabra con tu esposa e hijos, como lo eres con la gente de afuera.
Debemos ser líderes que inspiramos y animamos a nuestros seguidores. Muchos hombres encuentran una recepción fría al llegar a la casa. ¿No será tal vez porque pasamos tanto tiempo criticando o regañando a nuestra esposa e hijos? Luego la crítica hace que todas las tareas sean más difíciles para la familia. Entonces los criticamos por su lentitud, y hemos creado de este modo un círculo vicioso.
Lo que ellos necesitan es que seamos alentadores, que reconozcamos los esfuerzos que hacen y que entendamos que ellos sufren del mismo cansancio del cual sufrimos nosotros. Debemos buscar ser más y más pacientes con ellos, y así los podremos ayudar a hacer las cosas bien.
Te animo a mantener un sano sentido del humor que puede animar bastante a la familia. Un hombre demasiado serio, aunque muy bíblico en su liderazgo, puede deprimir a su familia y hasta alejarla de las cosas del Señor. Hay que reírse, hay que ser alegre, hay que disfrutar de las cosas buenas que Dios nos ha dado.
Tú eres la cabeza de tu familia.
Eres cabeza sumiso a la cabeza que es Cristo.
Debes conducir a tu familia mediante tu buen ejemplo.
Debes servir a los que están bajo su cuidado.
Debes ser gobernante tranquilo y no mandón.
Debes infundir respeto a la Palabra de Dios no a ti mismo.
Debes ser líder de confianza mutua.
Debes inspirar y animar a tu familia.
La Biblia te dice: Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos (1 Corintios 16.13). ¿Es Cristo tu cabeza? ¿Estás sumiso a Cristo para ser verdaderamente cabeza de tu familia?



