Crearlos y romperlos (segunda parte)
Si bien puede que no siempre sea posible, hay tanto un valor lógico como espiritual al observar la primera hora del día para crear el hábito de acercarte a Dios.
Las horas tardías del día tienen deberes rutinarios que deben realizarse. Con frecuencia las interrupciones quiebran la rutina, pero a pesar de ellas, es sumamente útil establecer una rutina periódica que te permita aspirar el incienso del cielo antes de inhalar el hollín y la niebla de la tierra.
En la hora tranquila, la mente puede adaptarse antes de cruzarse con personas o enfrentar problemas difíciles. Puedes memorizar un versículo de las Escrituras para rumiarlo durante el día. Debes estar alerta para buscar algún pensamiento o mensaje especial durante tu lectura de la Palabra de Dios.
Puedes asociar los principios de la Biblia a los detalles de la vida cotidiana, recordando que las Escrituras contienen principios para guiar, mandamientos para obedecer, advertencias para seguir, ejemplos para emular y promesas para reclamar.
Respecto a la oración en un momento de tranquilidad, primero debes buscar y darte cuenta de la presencia de Dios. Él nos alentó con las palabras: «Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros» (Santiago 4.8). La comunicación tiene dos vías, así que a veces el silencio es apropiado para poder oír la voz de Dios.
Ora en voz alta si eso te ayuda a concentrarse. Si es difícil encontrar privacidad, repliégate a la parte interna de tu ser. Por la noche, revisa tu día con confesión y acción de gracias y deja que tus últimos pensamientos sean de Dios.




March 10th, 2010, 3:17 pm
desde hoy lo hare gracias
March 31st, 2010, 5:57 pm
es tan bueno dar gracias cada dia al SEÑOR por todo lo que nos da y poder orar lo mas que se puede y a traves de ese dialogo con EL nos susstentamos aun mas