Cuidado con ese gigante
Este es un gigante que vive en la mente y hace que sus víctimas se sientan incompetentes, inseguras o dudosas de su capacidad para desempeñarse en los aspectos esenciales de la vida.
Sin respetar a las personas, este gigante puede infiltrarse e influir sobre todo aspecto de tu vida. Ataca a los individuos desde los peldaños más altos hasta los más bajos de las escalas social, económica y espiritual. Si bien prospera en la mente, no es un trastorno psicológico.
La inseguridad es una mentalidad incrédula, arraigada en el temor y alimentada por la ignorancia espiritual y natural.
La inseguridad es un comportamiento aprendido que sucede en los primeros años de la vida. Su origen puede encontrarse en experiencias traumáticas de la niñez, tales como la pérdida de un padre o una madre debido a su muerte, divorcio, drogadicción o abandono; burlas crueles y rechazo por parte de otros niños; el rechazo de los iguales durante los años de formación debido a una discapacidad o a otra diferencia física; un progenitor demasiado crítico, no cariñoso, no afirmador; un maestro prejuicioso, que no brindó apoyo; un entorno de hogar inestable debido a muchas mudanzas por trabajo; o padres irresponsables desde el punto de vista financiero, para nombrar algunas.
Rastrear tus diversas inseguridades en sus raíces sería bueno, pero es más importante que te ubiques en el camino de la recuperación. Si este gigante te está atacando, puedes convertirte en una persona emocionalmente segura. Peor recuerda: ¿Cómo se come un rinoceronte? Mordida a mordida. Lo mismo pasa con la inseguridad. ¿Cómo la conquistas? De a un temor por vez.



