Somos la página oficial en castellano de Gospel Communications International, una organización cristiana sin fines de lucro dedicada a esparcir el evangelio mediante películas, la internet y otros medios de comunicación.

Nuestra fe en Jesucristo es el centro de nuestro ministerio Desde nuestros comienzos en el año 1950 hasta hoy hemos comprobado la fidelidad de Dios y la visión y perseverancia de los hombres y mujeres que forman este ministerio.

Lo que comenzó como una alianza de unos pocos ha crecido hasta convertirse en más de 300 ministerios en línea trabajando para usar la tecnología y la internet para alcanzar al mundo con el mensaje de Jesucristo.

Categorías

Suscríbete por RSS

Suscríbete por correo electrónico

Entra tu dirección de correo electrónico:

Enviado por FeedBurner

Chistes

¿Cuál es el texto favorito de los boxeadores? Mejor es dar que recibir.

 
 

Las cualidades más vitales

¿Cuáles son las cualidades más esenciales para ti como discípulo de Jesucristo?
Un ojo para ver la necesidad espiritual de los hombres y mujeres que te rodean. La necesidad física se discierne más rápidamente que la espiritual porque causa una impresión visual, mientras que la necesidad espiritual la sienten sólo los que son espirituales.
¿Cómo veía Jesús a su mundo? «Y al ver las multitudes, sintió compasión de ellas». Él vio un mundo sin esperanza. Nuestro mundo hoy se mueve sin esperanza de una crisis a la otra, con pocas soluciones. Esas personas están confundidas, aplastadas por la injusticia y la opresión. El corazón de Jesús se conduele de ellos en su incapacidad para mejorar su condición espiritual.
Vio un mundo sin pastor. Las ovejas no tienen sentido de la orientación, ningún arma de ofensa o de defensa. Jesús los vio perdidos, sin nadie que se ocupara de su destitución espiritual. ¿Acaso no hay todavía grandes multitudes que están en la misma condición?
Cuando los hombres ven una multitud, cada uno observa algo diferente. El educador ve a alumnos potenciales. El político, a votantes potenciales. El comerciante, a clientes potenciales. Cada uno los ve con el pensamiento de la forma en que pueden sacar provecho de ellos. Jesús nunca explotó a ningún hombre para su propio beneficio. «Al ver las multitudes, sintió compasión de ellos». Y pronto esa compasión lo conduciría a la cruz.
Necesitas un corazón para sentir las necesidades espirituales de los hombres y mujeres. La compasión es mucho más que la lástima. Ese tipo de emoción de ningún modo siempre conduce a una acción de amor. La palabra compasión significa «sufrir junto a».
La mayoría de las personas prefieren ser felices a sentir las heridas de las angustias de otras personas. Eso se ve en la búsqueda casi patológica de felicidad por parte de las multitudes, pero se pierden la verdadera fuente de gozo y satisfacción.
Si te mantienes en contacto en forma sensible con el Cristo del corazón quebrado participarás de su preocupación. La compasión es el idioma del corazón y es inteligible en cualquier lengua. Sin embargo, no resulta difícil estar tan inmerso en nuestras propias vidas que nuestros corazones se vuelvan duros e insensibles ante las necesidades de los demás.
Jesús «llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella» (Lucas 19.41). El Hijo de Dios expresó su preocupación con lágrimas. Al prever el destino futuro de la ciudad cuando cayera el juicio sobre ella por su pecado e impenitencia, su corazón se condolió.
¡Un Dios que llora! ¡Las lágrimas rodaron por su rostro en compasión por los hombres que pronto lo crucificarían! No eran las lágrimas plásticas de la televisión, sino lágrimas de preocupación genuina por los hombres y mujeres perdidos.
¿Compartes la preocupación y la compasión de tu Señor?
Necesitas una mano para realizar, para poner en acción tu compasión. Ver y sentir son cosas estériles si no nos mueven a la acción.
En la parábola del buen samaritano, Jesús les enseñó a sus discípulos una lección memorable sobre la compasión (Lucas 10.29-32). Los ladrones vieron en el viajero herido a una víctima para explotar; el sacerdote y el levita, una molestia para ignorar; dueño del mesón, un cliente del que podía sacar beneficio. El odiado samaritano lo vio como un prójimo a quien podía ayudar en su hora de necesidad.
«¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo» (Lucas 10.36-37).
La expresión más elevada de la compasión es la acción compasiva. Como discípulo de Cristo cuyos ojos se han abierto para ver la lucha de este mundo perdido, cuyo corazón se ha conmovido por la condición trágica de los hombres, debes pasar a la acción en el nombre de Él.



Deja tu respuesta

bibleflying.bmp