Beneficios de tu relación con el Espíritu
¡Qué abundantes beneficios recibimos de nuestra relación con el representante del Señor en la tierra!
En el estudio bíblico. El Espíritu de verdad es a la vez inspirador e intérprete de las Escrituras. Él te ilumina la página sagrada mientras meditas en ella bajo su guía. Él se deleita en revelar ante tus ojos las glorias, las virtudes y los logros del Salvador. Él imparte la «iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo» (2 Corintios 4.6).
En la vida de oración. A Él se le llama «espíritu de gracia y oración» (Zacarías 12.10), y en su papel Él «nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene» (Romanos 8.26). Gran parte de la infecundidad de nuestras vidas de oración puede atribuirse a nuestra falta de apropiación de la ayuda prometida por nuestro Señor.
En nuestro servicio. Puedes recurrir a su poder para que te faculte a hacer todo lo que está dentro del alcance de la voluntad de Dios. El Cristo resucitado prometió este equipamiento extraordinario: «recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo» (Hechos 1.8).
En nuestro carácter. El Espíritu Santo tiene pasión por transformarte a semejanza de Cristo: «Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor» (2 Corintios 3.18).



