El indiferente
«Te seguiré, Señor, pero deja que me despida primero de los que están en mi casa» (Lucas 9.61). Su compromiso limitado tenía un «pero» y también un «yo primero». Fue a él a quien el Señor le presentó el reto más solemne: «Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios» (v. 62).
La respuesta de Cristo revelaba la naturaleza del problema de ese hombre: Su corazón estaba puesto en su hogar, no en su Maestro. Jesús vio que pronto él iba a mirar hacia atrás y luego regresaría. Hay tantas cosas que nos desvían del camino del pleno discipulado. Muchos como este hombre están dispuestos a un compromiso limitado, siempre con un «pero» para seguirlo.
Los que insisten en colocar primero las relaciones terrenales son los que con mayor probabilidad se desvían en su discipulado. El hombre de esta historia se estaba entregando al remolcador de las relaciones terrenales. Un adversario sutil que es muy habilidoso en jugar con nuestros afectos naturales. El tiempo verbal que usa el Señor indica no una única mirada hacia atrás, sino un hábito de mirar hacia atrás.
La respuesta de Eliseo al llamado de seguir al profeta Elías muestra un asombroso contraste con la actitud que acabamos de mencionar. La Biblia dice que: «Partiendo él de allí, halló a Eliseo… que araba con doce yuntas delante de sí, y él tenía la última. Y pasando Elías por delante de él, echó sobre él su manto. Entonces dejando él los bueyes, vino corriendo en pos de Elías, y dijo: Te ruego que me dejes besar a mi padre y a mi madre, y luego te seguiré. Y él le dijo: Ve, vuelve, ¿qué te hecho yo? Y se volvió, y tomó un par de bueyes y los mató, y con el arado de los bueyes coció la carne, y la dio al pueblo para que comiesen. Después se levantó y fue tras Elías, y le servía» (1 Reyes 19.19-21).
En un sentido literal, Eliseo quemó los naves que estaban tras de sí. Es a tal compromiso total que nuestro Señor nos está llamando. Hay muchos que dicen: «Estoy dispuesto a ir», pero no van. El impulso a mirar hacia atrás es demasiado fuerte. Un afecto creciente por alguien que no comparte la visión; la ambición y el atractivo de la prosperidad material; el camino más fácil de la comodidad y la indulgencia en lugar del sendero áspero de la negación propia; estas y muchas otras consideraciones alientan la mirada hacia atrás.




October 6th, 2009, 11:25 pm
poner la mano en el arado significa entrega total aqui no
se puede apretar y soltar por que en un momento de descuido son muchas las cosas que pueden suceder y de las cuales podemos perdernos. aqui entre mas transcurre el tiempo mas duro debes apretar el arado cada dia que avanzas en los caminos del Señor mas cerca estas de la meta cuando la carrera ha sido larga y dura se tiende a perder las fuerzas pero es el momento de sacar toda las fuerzas que hemos acomulado y apretar com mas fuerzas el arado y no desmayar aunque latierra este
dura y el arado no quira entrar no desmayes apreta mas firma
September 2nd, 2010, 1:47 pm
De acuerdo si ponemos la manoen el arado debe ser para manejarlo como Cristo quiere!
Lo interesante es seguir en común unión con Dios sin importar el camino que hoy tomes, Se puede ser tan buen ser vidor del Señor siendo casado, que siendo unsacerdote entregado solo al culto de Dios, que sea mas dificil es ciderto , pero la meta es El y si a él llegaremos un día habremos en verdad puesto la mano al arado y vivirems felices de pertenecer a Dios Padre y Señor de todo lo creado!